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martes, 19 de abril de 2022

Ficha: secuencia histórica

Se dice que el propio Adriano participó en el diseño de su villa, según fuentes como Dion Casio y Aurelio Víctor (Adembri, 2000, p. 24). Todo indica a que fue un proyecto unitario, es decir, que hubo un plan premeditado y de bastante envergadura para crear el complejo de una vez. El hecho de que fuera una construcción tan grande explicaría que se encontraran diferentes niveles constructivos en algunas estructuras. Se pretendía buscar un contraste entre arquitectura y zonas de naturaleza y se llegó a hacer un cambio morfológico del terreno para conseguirlo. Se cree que Adriano, por Fuentes de Esparciano y otros autores, pudo construir la villa para imitar a Roma, como forma de homenajear a las ciudades que más le impresionaron en sus viajes, etc. (Adembri, 2000, p. 34-35). Se ha dejado claro, con las investigaciones que comenzaron en el siglo XVIII, que en realidad Villa Adriana intenta ser un símbolo del imperio en todo su conjunto.  

En cuanto a la fase constructiva, gracias al timbrado de los ladrillos, H. Bloch nos data con precisión tres etapas: del 118 al 125, del 125 al 134 y del 134 al 138 d.C. No obstante, esto se desmiente por las pruebas que nos indican que en el año 125 Adriano ya se instaló en una villa mayormente construida, como la carta que manda desde allí hacia Delfos [ref]. Además, casi todos los ladrillos se datan del 124 en adelante, y lo antiguo se atribuye sobre todo a los edificios más céntricos (como el Teatro Marítimo), que se expanden a las fronteras. Por ese motivo, concluimos con dos posibles fases, una anterior al 125 d.C. y otra posterior, donde se crearon conjuntos importantes como la Plaza del Oro (Adembri, 2000, p. 35-36).  

Como precedentes, hubo una villa republicana donde Adriano construyó su residencia imperial. El complejo entró en decadencia tras su muerte (138 d.C.), aunque siguió en uso por algunos sucesores hasta su abandono definitivo al caer el Imperio Romano de Occidente. En el siglo VI fue lugar de acampada para los ejércitos en las guerras godas (Plaza et al, 2002, p. 202). Y ya a finales de la Edad Media encontramos un gran expolio de las obras que se encontraban en la residencia, pues durante el Renacimiento se pusieron en valor. Allí se hospedaron varios humanistas y artistas. Un gran ejemplo de ello es Hipólito II d’Este, un cardenal que decoró su Villa d’Este con lo que había robado de Villa Adriana (Adembri, 2000, p. 48). 

Villa D'Este (Fuente: enlace)






Ficha: historia de la investigación

Ponemos el punto de inicio de su investigación en el siglo XV con Flavio Biondo junto al Papa Pío II (1450) (Morales, 2017, p. 4-5), quien, por primera vez, identificó el complejo como la antigua residencia de Adriano. Como curiosidad, Francesco di Giorgio Martini dibujó uno de los primeros bocetos arquitectónicos de la villa, en concreto en la Academia, sobre el templo de Apolo (sobre 1465) (Adembri, 2000, p. 48). Tras él, ya en el siglo XVI, una de las primeras excavaciones se llevó a cabo por parte del arquitecto Pirro Ligorio (1550-1568), el cual se encargó de diseñar, con influencia de Villa Adriana, la Villa d’Este para el cardenal Hipólito II d’Este (Adembri, 2000, p. 48). Hubo un gran saqueo por parte de los propietarios posteriores al descubrir las riquezas que allí se conservaban. Otra personalidad por destacar dentro de este siglo sería Giovanni Maria Zappi, que siguió el estudio historiográfico del yacimiento en 1580 (Franceschini, 2016, p. 55). 

Durante el siglo XVII y XVIII siguieron estas series de rapiñas. Entre los personajes más importantes tenemos a los padres jesuitas (mitad del siglo XVII), que extrajeron unas estatuas de mármol negro inspiradas en el arte egipcio que se conservan hoy en los Museos Vaticanos. Después, los condes de Fede, que construyeron sobre edificios importantes como el Templo de Venus (ilustración 3), con ayuda del arquitecto Luigi Canina (desde 1730) (Adembri, 2000, p. 49). En tercer lugar, se encuentra el cardenal Furietti, al que se atribuye el encuentro de los centauros en mármol gris y el mosaico con palomas de la Academia (1736), con el permiso de Simplicio Bulgarini, quien, desde el siglo XVI, poseía una gran parte de la zona (Morales, 2017, p. 13). Por último, Gavin Hamilton (1869) recuperó del estanque de Pantanello otra gran cantidad de obras de mucho valor (Morales, 2017, p. 7). Otros autores por destacar son Francesco Contini (1668), Girolamo Fabri (1672) o Giovani Pietro Bellori (1664) (Franceschini, 2016, p. 121-129). 

Tras pasar por varias manos que no supieron conservar el valor de Villa Adriana, la unificación de Italia significó una nueva etapa de esplendor para la villa. Pietro de la Rosa comenzó lo que serían las primeras investigaciones científicas, gracias a la compra del gobierno del dominio de los Braschi en 1870 hasta 1890. Luego, el Real Superintendente de las excavaciones en Roma (1990-1992), llevó a cabo las siguientes excavaciones junto a Alessio Valle y Roberto Paribeni (Morales, 2017, p. 6-7).  

Desde 2008, el Ministerio de Cultura y Deporte de nuestro país, a través de la Universidad Pablo de Olavide y apoyado por el Instituto de Patrimonio Cultural de España, se ha interesado por la excavación arqueológica de este lugar, realizando cada año investigaciones arqueológicas en la villa. 

Universidad Pablo de Olavide (Fuente: enlace)


jueves, 14 de abril de 2022

Villa Adriana: los orígenes

Hoy vamos a contar una historia: la historia de Villa Adriana (música dramática de película). 

No se puede entender un yacimiento sin su contexto, por lo que hemos decidido dedicar una publicación a hacer un breve resumen de la historia de Villa Adriana, hogar del emperador Adriano construida en el siglo II d.C. (Os dejamos una fotito de un busto de Adriano para que el que no tenga el gusto de conocerle que le ponga cara).

Busto de Adriano encontrado en Villa Adriana (Imagen extraída de: Wall Street International Magazine)


Este señor/emperador quiso combinar naturaleza y arquitectura en un espacio de retiro y descanso prácticamente palaciego que pretendiera recrear a Roma, por lo que muchas partes del Imperio se encontraban reflejadas en esta majestuosa villa (Adriano fue además el primer emperador romano en viajar por todo el Imperio). Los distintos estilos arquitectónicos que se pueden apreciar y las fuentes escritas, como Esparciano (autor romano que escribió la biografía de Adriano), nos indican que, efectivamente, esta "pequeña ciudad" pudiera estar inspirada en parte en los lugares que más impactaron al emperador en sus viajes.

Maqueta del conjunto de Villa Adriana


No obstante, antes de esta "mini-Roma" se encontraba una villa republicana, de la cual apenas queda nada. En su lugar, aparecieron grandes edificios como el Teatro Marítimo (que, por cierto, no es un teatro y más adelante habrá una publicación sobre el mismo), termas, templos, un teatro no marítimo (se puede observar en la imagen superior, en la esquina inferior izquierda), así como otros edificios destinados al personal de edificio e invitados, entre otros. Un dato curioso es que prácticamente se pueden fechar todos los edificios por sus ladrillos (has leído bien, por sus ladrillos), a través de los cuales se ha deducido la construcción del complejo tuvo lugar en dos periodos: una anterior al 125 d.C., en la que se construyeron los edificios más centrales, y otra posterior al 125 d.C., en la que se construyeron edificios como el Palacio de Invierno.

Palacio de Invierno de Villa Adriana. Imagen extraída de: https://live.staticflickr.com/5028/5889203320_ecfa484544_b.jpg



Tras la muerte de Adriano, el uso de la villa entró en declive. Otros emperadores la usaron, pero se terminó abandonando tras la caída del Imperio Romano (😢). Después, ha sido víctima de saqueos y expolios (como el saqueo de Constantino y los muchos expolios que sufrió en el Renacimiento porque, en su intento de recuperar lo antiguo, pues lo robaron de la villa). Parte del patrimonio artístico de la villa está repartido a lo largo y ancho del mundo (bueno, de Europa), así que déjanos en los comentarios si quieres que hablemos sobre algunas de las piezas expoliadas y dónde visitarlas.

A día de hoy se están llevando a cabo trabajos de investigación, en uno de los cuales participa la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.